Evolución del desarrollo del microscopio como instrumento de observación e investigación biológica

Anton van Leeuwenhoek, conocido como el «padre de la microbiología»), fue un comerciante neerlandés que, además, sobresalió por ser el primero en realizar observaciones y descubrimientos con microscopios cuya fabricación él mismo perfeccionó. La historia de la biología lo considera precursor de la biología experimental, de la biología celular y de la microbiología.
Realizaba sus observaciones utilizando microscopios simples que él mismo construye. A su muerte, legó a la Royal Society 26 microscopios que nunca se utilizaron y que, un siglo más tarde, se habían perdido. El 29 de mayo de 1747, dos años después de la muerte de su hija María, se vende un lote de más de 350 de sus microscopios, así como 419 lentes. 247 microscopios estaban completos, y muchos de ellos conservaban todavía el último espécimen observado. Dos de estos instrumentos tenían dos lentes, y uno contaba con tres.


Sus mejores aparatos conseguían más de 200 aumentos.​ No dejó ninguna indicación sobre sus métodos de fabricación de las lentes, y hubo que esperar varias décadas para disponer de nuevo de aparatos tan potentes.​ Se ignora cómo iluminaba los objetos observados, así como su potencia. El más potente de sus instrumentos conservados hoy en día tiene una tasa de ampliación de 275 veces y un poder de resolución de 1,4 micras​ Aunque regaló muchos de sus microscopios a sus allegados, nunca vendió ninguno.​ Se estima que en la actualidad solamente se conservan una decena de sus microscopios.



Fue probablemente la primera persona en observar bacterias y otros microorganismos. En una carta fechada el 7 de septiembre de 1674, evoca por primera vez las minúsculas formas de vida que observó en las aguas de un lago cerca Delft. Los menciona de nuevo en otras dos cartas, una del 20 de diciembre de 1675 y otra del 22 de enero de 1676. En una extensa carta de diecisiete hojas, fechada el 9 de octubre de 1676, describe lo que actualmente denominamos protozoarios, especialmente los ciliados los que se alimentan de las algas (Euglena y Volvox).

Describió numerosos microorganismos cuya determinación es más o menos posible en la actualidad: Vorticella campanula, Oicomonas termo, Oxytricha sp.,​ Stylonychia sp., Enchelys, Vaginicola, Coleps.​ En una carta del 1 de junio de 1674 enviada a Henry Oldenburg, secretario de la Royal Society, van Leeuwenhoek acompaña unas muestras de los organismos que había observado.

En 1677, mencionó por primera vez los espermatozoides, en una carta enviada a la Royal Society, en la que habla de animálculos, muy numerosos en el esperma.

Leeuwenhoek fue consciente de que sus observaciones, que mostraban que en la semilla contenida en los testículos estaba el principio de la reproducción de los mamíferos, iba a chocar con el paradigma de su época, 
porque contradecían las tesis desarrolladas por grandes sabios de la época




Origen de la palabra célula
La palabra célula es de origen latino en cellŭla, se encuentra conformada por el término «cella», que significa celda, y al cual se le suma el infijo «ula». «Cellula» al parecer fue utilizado en el medioevo para referirse a celdilla.

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